Refugio del Guardián de Valle
“La propuesta establece un diálogo respetuoso entre arquitectura y paisaje mediante una experiencia de contemplación y coexistencia.”
El proyecto se desarrolla en el cerro Pan de Azúcar, en Lurín, un territorio sagrado caracterizado por su topografía, vegetación y presencia de agua, especialmente un reservorio conectado a un sistema hidráulico. La ubicación refleja influencias solares y de viento, y está rodeada de juncos, totoras y canales de riego históricos, lo que demanda una arquitectura sensible que preserve el entorno natural sin alterarlo.
La propuesta plantea la coexistencia de dos figuras: el Guardián del Valle, residente permanente en la zona alta con vista panorámica, y el Científico, de carácter temporal, ubicado en la zona baja cerca del reservorio de agua. Mientras el espacio inferior se organiza desde la horizontalidad, el superior se desarrolla desde la verticalidad. Ambos ámbitos se conectan mediante un eje de circulación y un espacio de contemplación común.
La estructura, inspirada en andamios de madera, es ligera, transparente y elevable, y se mimetiza con el terreno mediante una arquitectura flotante que permite el crecimiento vegetal debajo, manteniendo la conexión con la naturaleza sin interrumpir el paisaje.
Además, el diseño contempla un circuito simbólico que recorre el entorno y genera una experiencia sensorial y narrativa que une el cerro con el reservorio, y promueve una interacción respetuosa y armónica con el entorno natural.









